lunes, 12 de junio de 2017

DEL INFIERNO SOLO QUEDARÁN LAS CENIZAS


   Esta mañana todo es gris, menos mi mirada, todo es tristeza, menos mi sonrisa. El olor a humo y soledad lo cubre todo. 

   Ya no tendré que escuchar a papá decirme al oído: “No llores princesa”. Al tiempo que su cuerpo sudoroso de alcohol yacía sobre mí, humillándome contra el colchón, y yo derramaba lágrimas de hiel. Entretanto mamá, que no quería ver nada, que no quería oír nada, se tapaba sus ojos y sus oídos rezando el rosario encerrada en su habitación, consintiendo que el monstruo devorara a su presa una vez más. 

    No habrá más visitas nocturnas bajo mis sábanas. Todo fue tan fácil como encerrarlos en su habitación mientras dormían. Atrancar puertas y ventanas. Prender las cortinas del comedor. Y esperar a que ardiera este calvario. 

    Al fin el viento del amanecer arrastrará lejos de mí las volutas del infierno. 

(Relato presentado al concurso de Editorial Zenda #palabrasalviento)





2 comentarios:

  1. Wow...verdaderamente conmovedor!. Hasta lo imaginé, usaste la combinación de palabras perfecta para tal aberración!

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    1. Hola, Raquel, muchas gracias por tu visita.
      Sí, es un relato en el que intento reflejar el horror vivido por esa hija, y cuya única salida es acabar con ese infierno.
      Un abrazo.

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