domingo, 18 de febrero de 2018

SEÑALES


   Los rincones de la casa están llenos de cicatrices. En la habitación de las niñas, sobre la pared, quedan sus marcas. María nunca alcanzó la altura de la ventana, no quiso crecer cuando Marta se marchó por ella. Desde entonces, mi mujer se fue también, primero del trabajo, luego poco a poco de la vida. Su silencio permanece acurrucado sobre el desnudo somier de nuestro dormitorio. Y en el comedor, cuando el sol irrumpe al atardecer a través de los agujeros de las persianas, las motas de polvo aún dibujan sobre el suelo la sombra de mi último aliento balanceándose.

(Relato FINALISTA en el programa Wonderland - RNE4 del 17-02-18)


Fotografía: Gregory Crewdson

2 comentarios:

  1. Javier, enhorabuena por este relato finalista. Estremece cómo desdribes, de forma magistral, tanto dolor encerrado entre esas cien palabras.
    Es precioso y terrible a la vez.La última frase es sublime y demoledora.
    Me he encantado. ¡Enhorabuena, por ese merecido reconocimiento!
    Besets al collet.

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    1. Muchísimas gracias, Pilar.
      Este relato lleva parte de ti, tú fuiste la primera en leerlo y darme buenos consejos para afinarlo más, como tus aportes en esa gran frase final.
      Muy feliz de ser finalista en WONDERLAND.
      Besets al collet.

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