Él cansinamente, cada día, haga frío, calor, o bajo la lluvia más torrencial, empuja la carroza plateada. Desde donde su princesa, con su varita mágica, busca tesoros escondidos en cofres color esmeralda. Van llenando su carruaje con objetos de valor y apetitosos manjares, con unos decorarán su palacio del parque y de los otros darán buena cuenta cuando comiencen a rugir sus tripas.
Siempre parten con la ilusión de que hoy puede cambiar su suerte.
Antes de desplazarse al siguiente cofre él, con cariño, le dice a su princesa: “Aparta las manos que voy a cerrar la tapa del contenedor”.
http://lacolinanaranja.blogspot.com.es/2017/03/primavera-de-microrrelatos-indignados.html?m=1
Muy bueno, tanto como duro. Enhorabuena.
ResponderEliminarMuchas gracias, Manuela, por tu visita. Me alegra que te haya gustado.
EliminarUn saludo.