sábado, 1 de junio de 2019

CLAROSCUROS



     Arreglada con su vestido blanco de domingo acude al parque, donde solo habitan los pájaros, como en su cabeza. Saca un pedazo de pan y lanza una lluvia de migajas sobre sus níveas manoletinas. Mientras permanece sentada en un banco, pasan por allí: niños envueltos en una algarabía de juegos; algunos ancianos buscando la caricia adormecedora del sol y una pareja de amantes que oculta sus besos bajo la sombra del viejo cerezo en flor. 
   Sacude sus manos antes de marcharse de allí, aunque no sabe hacia dónde encaminar sus pasos. Abre su bolso en busca de una respuesta, pero nada más encuentra oscuridad. A su mente, arrastrada por el viento como un cúmulo de nubes, solo le atormenta una cosa: si, para pedir que le acompañe a su casa, al extraño que permanece sentado a su lado ha de llamarlo hijo o papá.


Relato escrito para EstaNocheTeCuento-ENTC
3ª convocatoria de ENTCOLORES - BLANCO



2 comentarios:

  1. Uf, dura esa demencia que nos hace evaporarnos en nebulosas de realidad y recuerdos que ya no existen.

    Has descrito el parque y a este hombre de manera exquisita. Un abrazo

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tu comentario.
      Besos, feliz domingo.

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